jueves, 7 de agosto de 2014

EL CAMBIO GERENCIAL NO ES PARA DEBILES

UNIVERSIDAD YACAMBÚ
VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
ARAURE - PORTUGUESA


Autores:
Marbis Torres C.I. 16.041.188
Yasmin Ortiz C.I.19.636.518
Samuel Marqués C.I. 16.293.539
Gustavo Marin C.I. 15.071.596


Todo sistema gerencial debe sustentar sus principios en conceptos básicos, a los cuales pueda hacer referencia. Para ello se necesita apoyar el modelo administrativo en un sistema de pensamiento que oriente a la gestión en la toma de decisiones y en el emprendimiento de las acciones, con un patrón de criterios que puedan servir como medidas y como objetivos reales que se buscan tanto en las relaciones interpersonales como sociales, consideradas adecuadas al fin que se pretende. Es por ello que los complejos organizacionales están comenzando a darse cuenta de la importancia de "saber qué es lo que saben" y de hacer el mejor uso de este conocimiento. El conocimiento está siendo reconocido como el más importante activo, como el "único recurso significativo" y por lo tanto se están haciendo esfuerzos por definir cómo adquirirlo, representarlo, retenerlo y administrarlo.

         Ahora bien en la actualidad, el mundo se encuentra en constantes cambios y sólo saldrán adelante quienes “piensan lo impensable” y que se asocien con personas que posean mentes creativas. Los gerentes tienen creencias que ya no concuerdan con la realidad, y las dificultades son tan importantes que se requiere un nuevo paradigma. Esto se debe que estamos en una nueva era, la posmodernidad, que incluso algunos autores dicen que ya pasó y estamos entrando en otra, la transmodernidad. Pasamos del paradigma de la sociedad industrial al de la sociedad del conocimiento, donde dicho conocimiento es y será la fuente de riqueza y de ventaja competitiva de los países y las organizaciones en cualquier ámbito. Es por ello que la principal función de la organización será la de hacer que el conocimiento sea productivo; es decir, administrar la inteligencia, el gerente del siglo XXI debe saber dónde, cómo y cuándo usarla para obtener la máxima eficiencia, y este no deber ser débil.

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