Revista:
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EDUCARE: REVISTA DE LAS ESCUELAS DE CALIDAD
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Año:
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2003
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Vol.:
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1
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Núm.:
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2
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Págs.:
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11-20
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Un pasado aún presente en la administración escolar
Hasta no hace demasiado tiempo, era común que las autoridades de la
enseñanza definieran sus tareas utilizando el concepto de administración
escolar. Su identidad profesional se tejía sobre la idea de ser administradores.
Por su parte, la teoría clásica de las organizaciones ponía énfasis en la similitud
de las escuelas con las empresas, al menos desde el punto de vista de la
administración. Esta coincidencia entre una teoría predominante y una práctica
habitual reforzó, y aún refuerza, la simplicidad con la que se define a la
administración escolar: “actividades que se refieren al planeamiento,
instrumentación, coordinación, gestión y control de los servicios”.
Sin embargo, tanto la práctica como las investigaciones y nuevas teorías
identifican que el modelo (teórico-práctico) de la administración escolar,
presenta diversas patologías y desviaciones cuyos más evidentes signos son la
burocratización, el anonimato, la superposición de tareas, la lentitud de los
procesos, las pérdidas irracionales de tiempo, la pérdida de calidad, la pérdida
de sentido y la frustración personal. El “síndrome burocrático”, es decir, las
ideas y prácticas alienantes forjadas bajo el modelo administrativista, se torna
el principal azote contra las nuevas ideas y prácticas, porque siembra
complacencia, reparte culpas a otros, desconfía de la innovación y, en
ocasiones, logra bloquear el cambio.
La administración escolar tradicional dirige la educación como cualquier otra
empresa
El modelo de administración separa las acciones administrativas de las
acciones técnicas o pedagógicas, concentrando las primeras en manos de los
directivos. Este principio de división del trabajo afirma la existencia de un
grupo de acciones homólogas que se realizan de la misma forma en una oficina
de correo, en una empresa industrial o en un servicio de salud. Se trata de las
acciones denominadas de administración general: planeamiento, confección de
los programas operativos para cada unidad, distribución de los recursos
materiales y humanos según las posibilidades y necesidades, control del
funciona-miento de los servicios, documentación y archivo de las decisiones en
expedientes, carpetas y depósitos, y control de los horarios y faltas. Debido a
este rasgo de in especificidad de lo educativo, a su generalidad o a su
inmovilismo se ha definido a este modelo como un “modelo rígido de
organización”, donde su concepción y estructura restringe el desarrollo de
innovaciones, tanto internas como externas.
La gestión educativa estratégica Los desafíos del presente que construyen futuro
Actualmente, se asume que la tarea fundamental en el rediseño de las
organizaciones escolares es revisar la disociación existente entre lo
específicamente pedagógico y lo genéricamente organizacional. Esto supone
visualizar que la palanca de las transformaciones educativas radica en una
gestión integrada de la institución educativa. Solamente una profunda
transformación de la forma de trabajo en educación permitirá situar al sistema
educativo en óptimas condiciones de avanzar hacia los objetivos estratégicos
que lo están desafiando: calidad, equidad, pertinencia del currículo y
profesionalización de las acciones educacionales.
La transformación en la que estamos inmersos nos impone transitar desde un
presente modelo de administración escolar muy enraizado en el pasado, hacia
un modelo presente lanzado hacia el futuro: la gestión educativa estratégica.
La caracterización anteriormente detallada, a través de siete rasgos, ha servido
para identificar las debilidades del viejo modelo. En el siguiente apartado,
nuestro propósito es comenzar a de-linear los principales rasgos de identidad
del modelo apoyado en la concepción de gestión educativa.
¿Qué es la gestión educativa?
¿Cómo puede definirse la gestión educativa? Para comprender las múltiples
acepciones del término gestión se han propuesto los siguientes conceptos y términos:
piloteo de organizaciones, innovación, exploración y explotación de lo posible, mejora
continua, profesionalización de las acciones educativas, identificación de fortalezas y
dificultades, pensamiento útil para la acción, reflexión para la decisión, Liderazgo
pedagógico, visión de futuro, comunicación y aprendizaje, estrategias, punto de
apalancamiento, construcción de redes.
Desde un punto de vista más ligado a la teoría organizacional, la gestión
educativa se ve como un conjunto de procesos teórico-prácticos integrados
horizontal y verticalmente dentro del sistema educativo. Es un saber de
síntesis capaz de ligar conocimiento y acción, ética y eficacia, política y
administración en procesos que tienden al mejoramiento de las prácticas
educativas, a la exploración y explotación de posibilidades, y a la in-novación
permanente como proceso sistemático.
Desafíos de la educación
La gestión educativa no es un nuevo nombre para la administración ni para la
planificación. Sólo puede entenderse como una nueva forma de comprender y
conducir la organización escolar en la medida en que se reconozca como uno
de sus fundamentos el cálculo estratégico situacional; y, más aún, sólo en la
medida en que éste pre-ceda, presida y acompañe esa acción educativa, de tal
modo que la labor cotidiana de la enseñanza llegue a ser un proceso práctico
generador de decisiones y comunicaciones específicas. Gestión tiene que ver
con gobernabilidad, y ésta con los nuevos balances e integraciones necesarias
entre lo técnico y lo político en educación; solamente mediante este
reposicionamiento estratégico de las prácticas de dirección de las
organizaciones educativas puede hablarse de gestión.
También tiene que ver con los problemas que se refieren a la resolución de
conflictos que se plantean entre lo previsto y lo contingente, entre lo
formalizado y lo rutinario. Supone, además, abandonar aproximaciones
simples para asumir la complejidad, revisar las conceptualizaciones sobre las
organizaciones educativas como entidades cerradas, para pensarlas e
imaginarlas como ciclos abiertos de acción que desplieguen procesos de acción
y finalidad en relación con su entorno. Gestión, asimismo, se refiere a la
consideración, desde un inicio, de la incertidumbre originada por los cambios
de los contextos de intervención, de la imposibilidad de continuar considerando
a los docentes y funcionarios como meros ejecuto-res, cuando en realidad son
actores que permanentemente toman decisiones. De esta forma, la gestión se
relaciona con incertidumbre, tensiones, ambigüedades y conflictos inevitables.
Por lo tanto, no se trata sólo de efectuar un plan o proyecto escolar.
ResponderEliminarLa gestión estratégica es el arte y la ciencia de formular, implementar y evaluar decisiones de diferentes funcionalidades que permitirán a las organizaciones alcanzar sus objetivos. La gestión estratégica hace que el director produzca cambios significativos en el recinto educativo y en el personal que la conforma, cuyo objetivo es fomentar la creatividad y la innovación entre los docentes para lograr mejorar o mantener su posición competitiva, capacitándose cada día para propiciar aprendizajes significativos en sus alumnos.
Por ello, el director de la institución educativa tiene que tomar en cuenta la colaboración y las opiniones de todos los miembros del equipo de trabajo, para que puedan desarrollar y expresar al máximo su potencial y así alcanzar el bienestar personal e institucional.
Asimismo, el éxito del recinto educativo depende de la gestión administrativa del conjunto de reglas, organización y planificación, el control y del uso de los recursos materiales y del talento humano, además de quienes asumen la responsabilidad de dirigirla, con el fin de propiciar un buen rendimiento de los subordinados y le resulte favorable para llegar al cumplimiento de los objetivos estratégicos de la institución.