La gerencia dentro de las organizaciones, tiene su
basamento en lograr que tanto la eficacia como la eficiencia se desarrollen de
manera óptima los procesos. La ecuación misión sumada a la visión, los valores
y la estrategia gerencial es igual a la fortaleza empresarial, parte del hecho
que todas estas partes de la ecuación están ligadas de manera íntima para el
desarrollo en una organización, pues unir estrategias está en las habilidades,
talentos y aptitudes del liderazgo y su gente, son las estrategias y las
actitudes de la gente, más que la estructura, los organigramas y los sistemas,
la base fundamental del proceso. Son los talentos de la gente que trabaja allí,
sus aptitudes, las estrategias que utilizan para realizar el trabajo, la
actitud que asumen frente a los procesos y las habilidades que ha desarrollado
la organización para resolverlos, los que dan sentido a la gestión gerencial.
El resolver las fortalezas y debilidades de una
organización es una de las metas
principales del gerente, pues una organización es más que baluartes y agotamientos, es la unión de
todas estas directrices junto con las
oportunidades y amenazas del entorno. Se aprende con ello a percibir, memorizar
y actuar en función de beneficios, en consecuencia se aprende a ser
estratégico.
Dicha estrategia sirve para influir de manera cualitativa
y cuantitativa sobre los demás con una única finalidad de esclarecer la misión,
consolidar la visión y repotenciar los valores dentro de cualquier organización.
El desarrollo de dichas estrategias conlleva a clarificar la combinación de
fortalezas-debilidades y oportunidades-amenazar, combinándolas de tal manera
que se puedan aprovechar y utilizar las mejores y desechar o dominar las que no
lo son.
En fin es la mejor manera de asumir riesgos y salir
victoriosos, y el líder gerencial que aprende a manejarlas y aprovecharlas para
sí, observará su éxito, aunque implique esfuerzo, dedicación y mucho sentido
común, porque el liderazgo, se relaciona con una influencia continua, toda vez
que se conduce un número relativamente extenso de personas y por un tiempo
prudente, a fin de adquirir una gran habilidad para la cooperación y así poder
resolver los problemas que se presentan.
En consecuencia, el liderazgo eficaz puede mover
organizaciones de estados actuales a estados futuros, crear visiones de
oportunidades potenciales para las organizaciones, inculcando en los empleados
el compromiso de cambiar y en las organizaciones nuevas culturas y estrategias
que movilicen y concentren la energía y los recursos.
De acuerdo a esta conceptualización, un buen líder surge
cuando las organizaciones se enfrentan a problemas nuevos y a complejidades que
sólo pueden resolverse mediante el empleo de un adecuado estilo de liderazgo,
que conduzca a asumir las responsabilidades tendentes a establecer las
prácticas organizacionales y superar la resistencia al cambio institucional.
Desde esta perspectiva, se tiene que el éxito de una
organización va a depender en gran parte de la calidad de su liderazgo, puesto
que a través de un esfuerzo conjunto entre líder y seguidor se pueden alcanzar
los objetivos de la gerencia estratégica que serían muy difíciles de conseguir
si estos se basaron en criterios individuales. Lo expuesto induce a inferir que
el liderazgo no es un fenómeno estático sino dinámico, lo cual ha motivado que
dicho proceso haya sido objeto de diferentes interpretaciones, de acuerdo al
criterio que se asuma como referencia.
Una de las características fundamental de un gerente es que debe ser un buen líder en su empresa, para así motivar y ayudar al personal que esta a su alrededor y sea un lugar armónico y apacible. Para que se puedan establecer buenas relaciones y mejore el rendimiento de la empresa. Ya que si no hay una buena relación y motivación entre el Gerente y el personal los objetivos planteados en la empresa no tendrán un buen resultado.
ResponderEliminarSaludos..