EL LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL EN CONTEXTOS
EDUCATIVOS DESCENTRALIZADOS. HACIA UN MODELO DE GESTIÓN EDUCATIVA FUNDAMENTADO
EN UN ENFOQUE HOLÍSTICO
Canelón Rodríguez, Elizabeth
1. Introducción
El liderazgo, según lo señalado por Cano (2004), es un
proceso humano profundo y bastante complejo. Si se toma en cuenta que la
educación constituye el más importante pilar sobre el cual se construye una
sociedad, y por lo tanto uno de los parámetros más significativos para ponderar
el desarrollo que posee un pueblo en los ámbitos económico, político, social y
cultural, se presenta como fundamental la formación de líderes que favorezcan
las nuevas demandas de servicio primordialmente en el campo educativo.
Ante la evidente crisis que se presenta con más énfasis
en los países en vías de desarrollo, se hace necesario redimensionar la
política económica y fortalecer la gestión educativa para enfrentar dicha
crisis, pues ésta es la expresión final de una forma de organización social
vinculada al proceso histórico denominado modernidad; no es por lo tanto algo
aislado del resto de la sociedad, razón por la cual debe forjarse un nuevo tipo
de liderazgo acorde a las necesidades y con la finalidad de atender la
desvinculación entre el mundo académico, llevado por el profesor en el aula, y
el mundo administrativo de la institución escolar, desempeñado por los
directivos.
Dicha desvinculación se explica porque el docente no
participa en el proceso de decisiones que ello encierra y por lo tanto, las
atribuciones son tomadas sólo por el aparato administrativo y el cuerpo de
directivos; de igual manera los directivos no están implicados en el proceso
académico. La dirección escolar es parcial y se basa fundamentalmente en el
proceso de control docente con una orientación fiscalizadora, la cual consiste
en verificar el cumplimiento de la programación anual, de las actividades
previstas y de la jornada laboral de los docentes.
Es por ello que los directores dejan de ser líderes para
convertirse en jefes, sin tomar en cuenta que la gerencia representa un
indicador estratégico en la medida que el gerente se apoye sobre la base de una
constante evaluación de sí mismo y la búsqueda de medios para capacitarse y
superarse; igualmente siente profundo respeto por los demás, acepta las
personas como son y sabe que las decisiones producto del grupo serán mejor
recibidas que las impuestas.
Por otro lado, se considera que la delegación de
funciones es básica para el desarrollo de las actividades planeadas, en
consecuencia fomenta la participación y el consenso entre las personas de la
institución haciendo las relaciones más humanas apoyándose en una gerencia
innovadora, creativa y autónoma, que conlleve a consolidar el liderazgo
transformacional orientado a la búsqueda de cambios en la organización.
Desde esta perspectiva, se concibe el perfil profesional
del gerente educativo del nivel de educación primaria en un contexto de
permanente actualización y capacitación en su desempeño técnico–administrativo,
específicamente en la adquisición de conocimientos sobre aspectos gerenciales
relativos al liderazgo y la gerencia en contextos educativos descentralizados
para el logro exitoso de los objetivos organizacionales.
Tomando en cuenta los aspectos mencionados y en vista de
la capital importancia que representa el desempeño profesional del directivo
para la buena marcha del proceso educativo, surgió esta investigación en la
cual se plantea el liderazgo transformacional en contextos educativos
descentralizados, habiéndose formulado los siguientes objetivos específicos:
Describir los dominios cognoscitivos que poseen los
directores de las instituciones escolares de la Parroquia Catedral del
Municipio Iribarren, Estado Lara, en relación a la descentralización de la
educación, la gerencia y el liderazgo transformacional.
Interpretar la praxis gerencial desarrollada por los
directores de dichas instituciones en cuanto a su desempeño profesional,
tomando como referencia el enfoque del liderazgo transformacional.
Concretar los fundamentos epistémicos para estructurar
el modelo teórico de gestión educativa fundamentado en una perspectiva
holística que integre el enfoque del liderazgo transformacional en contextos
descentralizados.
Construir un modelo teórico de gestión educativa
fundamentado en una perspectiva holística que integre el enfoque del liderazgo
transformacional.
Validar el modelo teórico de gestión educativa
fundamentado en una perspectiva holística que integre el enfoque del liderazgo
transformacional.
2. Aspectos metodológicos
La investigación se ubicó en el paradigma cualitativo, ya
que el estudio abordó la realidad de múltiples maneras, tomando en cuenta el
contexto pasado y presente del objeto a investigar para así obtener una visión
clara y detallada de los factores que inciden en el problema y, de esta manera,
encontrarle solución; por lo tanto, se realizó un estudio profundo acerca de la
gestión desarrollada por los directores de las instituciones escolares de
educación primaria pertenecientes a la Parroquia Catedral del Municipio
Iribarren, Estado Lara, representadas por tres escuelas: la Unidad Educativa
Jiménez, la escuela primaria de media jornada “Pablo Acosta Ortiz” y la escuela
primaria “Lucrecia García”. Los actores seleccionados fueron los tres
directivos pertenecientes a cada una de estas instituciones escolares, un docente
y un padre y/o representante de cada institución y un alumno de la unidad
educativa Jiménez por ser la que mayor matricula posee; la investigación se
realizó bajo el enfoque fenomenológico, hermenéutico y dialectico, con el
propósito de interpretar y comprende la realidad, partiendo desde la
perspectiva interna de los sujetos que la viven y experimentan. De igual
manera, se aplicaron las técnicas de observación participante y la entrevista
estructurada.
El abordaje de la información se realizó con procedimientos
interpretativos. En cuanto a la validez de la información, se contrastó la
interpretación del investigador con cada una de las fuentes de información, se
trianguló la información recogida a través de los actores seleccionados,
analizándose cada respuesta; seguidamente se presentó la síntesis
interpretativa y para completar la validación del modelo fue aplicada la
técnica de la simulación.
Lo anteriormente expuesto, permitió interpretar las
acciones gerenciales de los actores educativos con visión holista, donde el
aprender es un concepto de connotación especial: aprender es un proceso que
implica niveles de la conciencia humana como el afectivo, físico, social y
espiritual, rebasando por completo lo puramente cognitivo y memorístico, a fin
de generar el modelo teórico de gestión educativa en contextos educativos
descentralizados.
3. Abordaje teórico
3.1 Caracterización del liderazgo
transformacional gerencial
El liderazgo transformacional es "transfigurar"
a la gente y a las organizaciones, cambiar la forma de actuar, precedido de una
innovación de cómo se piensa y siente. Desde este punto de vista, el liderazgo
requiere de un reenfoque mental con el fin de lograr una nueva percepción; es
un cambio radical orientado a que el comportamiento humano sea congruente con
sus creencias y motivarle a realizar cambios permanentes. Al respecto, Gerstner
(1996) se refiere al liderazgo como el proceso de influir sobre las personas
para dirigir sus esfuerzos hacia el cumplimiento de determinadas metas, lo cual
va a depender del estilo personal y las exigencias de la situación. No existe
un perfil ideal del director exitoso, pero sí se ha detectado una serie de
rasgos comunes entre los individuos sobresalientes que determinan un conjunto de
características.
Desde este punto de vista, los gerentes que conducen de
forma racional las actividades de la organización, orientan su gerencia hacia
la planeación, organización, dirección y el control de todas sus funciones o
tareas, las cuales son cumplidas mediante el seguimiento de un plan de acción
bien llevado, con el propósito de crear las condiciones que ayuden a la
organización a existir y crecer. En este sentido, la base fundamental de un
buen gerente es gerenciar y liderizar; ambos elementos deben combinarse para el
logro de un fin común que permita el aprendizaje de diferentes técnicas, las
cuales conlleven a las personas a su desarrollo personal y profesional como
factores indispensables para comprender formas de cooperación con eficacia y
eficiencia, y así obtener un bienestar tanto personal como organizacional.
En consecuencia, la gerencia que busca un liderazgo
transformacional, más aún en el campo educativo, requiere un ejercicio
permanente de corresponsabilidad capaz de retar los procesos, inspirar una
visión compartida, levantar los ánimos y canalizar positivamente la
inconformidad así como de capacitar al personal para la acción, de esta manera
podrá alcanzar los objetivos organizacionales y obtener el éxito para que se dé
una relación funcional con el grupo. Al respecto, Núñez (2002) considera seis
características básicas de los directivos como líderes gerenciales: habilidad
mental, madurez emocional, necesidad intrínseca de logro, habilidad para
resolver problemas, empatía y representatividad.
Para el citado autor, la habilidad mental está referida a
la superioridad de inteligencia que debe tener el directivo ante los demás
miembros de la organización, para manejarla al querer comunicar lo que se
quiere lograr. A pesar de lo expresado por Núñez, en este aspecto se considera
que un gerente organizacional debe tener habilidades y destrezas acordes a sus
funciones para desarrollar el rol asignado, pudiéndose mencionar entre ellos:
la dirección y orientación de los diferentes actores de la comunidad educativa,
así como la administración de los recursos con el fin de asegurar la calidad
del servicio que ofrece al optimizar la aplicación del currículo, los procesos
docentes y administrativos y las relaciones de la institución con su entorno.
Por su parte, la madurez emocional está relacionada con
la confianza que los directores eficientes tienen en ellos mismos y en lo que
hacen, saben exactamente lo que desean por parte de los demás miembros de la
organización y poseen la madurez necesaria para hacer frente a las fallas de
estos últimos con la objetividad que se precisa.
Otra característica básica de los directivos es la
necesidad intrínseca de logro, la cual enfatiza la necesidad interna de los
directivos de cumplir sus objetivos, por lo tanto esto les lleva a trazar metas
difíciles pero alcanzables y después cumplirlas.
La habilidad para resolver problemas se presenta cuando
los directivos eficientes saben diferenciar entre la causa y efecto, centrando
sus esfuerzos en la primera, también han aprendido a dirigir los recursos con
que cuentan para la solución de esos problemas.
La empatía está relacionada con la habilidad de los
directivos eficaces para identificarse emocionalmente con los demás y ver las
cosas desde el punto de vista del trabajador. En este sentido, poder ponerse en
los zapatos de otras personas les permite situarse en una posición privilegiada
para poder mandar.
La representatividad destaca la responsabilidad del
directivo de actuar como representante de su personal ante las demás
organizaciones y jefes superiores. Considerando el enfoque de cada una de estas
habilidades, el directivo de cualquier institución educativa deberá canalizar
de manera integral estas habilidades a fin de que su gestión se vea fortalecida
en la medida en que dirige de manera efectiva a todos los miembros de la
organización y logra su integración con el entorno sociocultural donde se
encuentra inmersa la escuela.
Por lo tanto, como líder transformacional, el director
debe desarrollar habilidades y destrezas en el campo de la comunicación a fin
de interactuar permanentemente con los trabajadores quienes se presentan como
determinantes y exigentes ante los diferentes cambios de orden cultural,
social, político, ético, moral y en las cuales se encuentra el líder de la
organización como ente mediador para lograr canalizar de la mejor manera dichos
cambios a través de la escuela. Igualmente, la persona que dirige debe actuar
como un verdadero comunicador, fuente de motivación sobre quien tienen las
expectativas de todos los actores educativos, y por ende debe adecuarse a la
situación que se le presenta, pues su acción como líder transformacional
dependerá en gran medida del momento que tenga que afrontar en determinada
situación. En consecuencia, alcanzar este liderazgo implica un director
consustanciado con el acto educativo y, a la vez, con los valores, cultura,
tradiciones, necesidades e intereses de cambio educativo y social hacia el
mejoramiento de la calidad de vida. Es por ello que debe enfocar su gestión
hacia la participación e integración de todos los actores educativos en
beneficio de la formación integral del educando.
A la luz de lo anterior se infiere que para consolidar un
liderazgo transformacional eficaz, se requiere que el directivo tenga una
visión clara de la situación que enfrenta y que asuma su rol de líder en
función de la problemática detectada, debiendo con ello gerenciar el ambiente
educativo en el cual se desenvuelve, a fin de tomar las decisiones más acertadas
que le permitan una mejor gestión de sus funciones con la integración activa de
todos los elementos (alumnos, docentes, padres y/o representantes y comunidad),
para así consolidar la educación en función de la realidad social.
Por consiguiente, el sistema educativo requiere de un
gerente educativo que además de coordinar, planifique, guíe y motive al
personal, un gerente que genere confianza, que posea aptitudes y actitudes de
compromiso y responsabilidades donde vincule a todos los actores del quehacer
educativo desde un enfoque holístico, que lidere, reconozca el desempeño,
delegue responsabilidades, organice sus recursos con políticas y estrategias
bien definidas con el propósito de realizar una acción eficaz, eficiente y
efectiva, a fin de mejorar la estructura organizacional y, por ende, la
excelencia en el desempeño para el bienestar de la institución.
3.2 El liderazgo transformacional en centros
educativos
En los tiempos que corren, a partir de las relativas
transformaciones que se han suscitado particularmente en materia política, es
claro que los liderazgos deberían ser examinados de acuerdo a los parámetros de
liderazgo democrático, a fin de reorientar los que operan en el campo
educativo. Al respecto, para que un liderazgo sea más positivo al colectivo,
Bolívar (2004) señala preciso que los integrantes del grupo sean
corresponsables a la hora de decidir sobre la persona en la que va recaer el
liderazgo, los términos en que se va ejercer, las condiciones a cumplir tanto
por el líder como por los corresponsables; en suma, los integrantes del grupo
deben convertirse a su vez en líderes al momento de ejercer su derecho a
decidir sobre el tipo, modalidades y detentadores del liderazgo.
El autor continúa diciendo que cuando los miembros de un
colectivo renuncian a su responsabilidad de decidir sobre las modalidades de
ejercicio del liderazgo, sus límites, formas de operación y designación, es más
fácil que ese ejercicio se pervierta y que el líder designado como servidor en
la modalidad del liderazgo democrático pase a convertirse en una especie de
dictador. Esta observación es muy importante porque una vez que los grupos
cuentan con un líder, en general tienden a desatender sus problemas suponiendo
muchas veces, erróneamente, que por el hecho de contar con un líder o
representante en cuya persona han delegado el poder del colectivo, no es
necesario que cada quien asuma la parte de responsabilidad que en realidad le
corresponde.
De igual manera, Mosley (2005) argumenta que el liderazgo
transformacional es un cambio de paradigma hacia un estilo más visionario y más
enfocado en la dotación de facultades, el cual es necesario en un mundo de
cambios. En este orden de ideas, plantea que existen tres factores que definen
al líder transformacional, entre los que destaca: el liderazgo carismático, la
consideración individualizada y la estimulación intelectual.
Al hacer referencia al liderazgo carismático, el autor
plantea que el líder necesita infundir orgullo, respeto y espíritu de grupo, así
como tener un don para centrar la atención en lo que es importante; de igual
manera tener un verdadero sentido de la misión de su institución. El segundo
factor es la consideración individualizada, donde indica que el líder delega
las asignaciones para dar oportunidad de aprendizaje y le presta una atención
personal a los individuos. El tercer factor es la estimulación intelectual,
indicando que el líder tiene visión y presenta ideas que requieren de una
reconsideración de los métodos anteriores de gerenciar y permite el desarrollo
de nuevas formas de pensar.
Por lo antes expuesto, es importante destacar que si un
gerente educativo aplica estos tres factores en su centro de trabajo,
indudablemente logrará mejoras notables en sus seguidores, ya que estimulará a
su equipo para desempeñarse de forma eficiente en su área laboral; de esta
manera, convierte a sus seguidores en líderes y puede convertir a los líderes
en agentes morales.
Asimismo, Cano (ob.cit.) expresa que cuando se trata de
un líder responsable, consciente de su función y por tanto, dispuesto a cumplir
y ampliar su responsabilidad designada, lo esperable es que tal líder influya o
trate de influir en la recuperación de la responsabilidad colectiva. Sin
embargo, la mera intervención de ese líder consciente no garantiza que el
colectivo recupere su actoría y proceda en consecuencia como sería lo deseable
si los eventos se distorsionan; en tal caso, la responsabilidad mayor no será
del líder sino del colectivo que renunció a cumplir la parte de responsabilidad
que le tocaba en la definición y en el abordaje de los problemas que hicieron
necesaria la representación. Desde luego se está hablando de un esquema
relacional donde el reclamo al colectivo por su renuncia a ejercer una actoría efectiva,
procede sí y sólo si existen las condiciones para el ejercicio de una relación
democrática equitativa.
Al respecto, según Senge (1999), el nuevo liderazgo se
sitúa en este marco actual en una organización no burocrática que debe
capacitar e involucrar a sus miembros, es por ello que el liderazgo empieza a
verse con una tarea distribuida, más democrática, dispersada en el conjunto de
la organización en lugar de algo exclusivo de los líderes formales; de este
modo se habla de promover el liderazgo múltiple de los profesores debido a que
una organización no aprenderá mientras se fomente que continúe dependiendo de
una persona.
En los últimos quince años se han cuestionado cómo las
instituciones escolares están organizadas y, consecuentemente, cuál deba ser el
papel del liderazgo; se argumenta que ambos precisan ser reinventados, pues las
actuales estructuras escolares no apoyan suficientemente una enseñanza y
aprendizaje efectivos. Si se propugna rediseñar las estructuras organizativas y
relaciones en los centros, esto necesariamente repercute en cómo ha de ser la
dirección de los centros. Tal y como señalan Hart y Murphy (1994), “la
interacción entre escuelas reestructuradas, capacitación de profesores, padres
y directivos llegan a ser componentes críticos de una reforma exitosa”. (p.152)
3.3 Comunicación y liderazgo en la gerencia
educativa
La comunicación interpersonal y el liderazgo en la
gerencia del director, son dos variables muy relacionadas y de suma importancia
para el logro de los objetivos en cualquier institución educativa. El director
es indudablemente un líder que debe promover una comunicación eficaz, no sólo a
partir de cualidades personales necesarias y deseables en todo individuo para
lograr el éxito, sino que además es necesario un amplio radio de competencias
profesionales tales como: conocimientos teóricos, práctica, experiencias y
reflexión sobre el hecho pedagógico y sus implicaciones, así como también una
revisión integral de la filosofía, los principios y las políticas educativas.
Sobre este particular, Rodríguez (1993) expresa que la
comunicación es la esencia misma de la vida del hombre, no se puede vivir sin
ella y en sus constantes intercambios, para ello es necesario utilizar tres
niveles de comunicación, la intrapersonal (la que realiza consigo mismo), la
comunicación interpersonal (el diálogo y trato directo con otros) y la
comunicación social que coincide con la interpersonal (se realiza de una
persona hacia un grupo como profesor y alumnos, el artista con el público, un
orador con su auditorio, entre otros).
Entre las funciones que cumple la comunicación, se debe
mencionar también la relacionada con la participación como la mejor forma de
tomar decisiones. Una comunicación eficaz facilita al individuo la información
que necesita para tomar decisiones luego de haber estado en contacto con los
datos que le permiten identificar y evaluar las opciones a escoger. En
consecuencia, la toma de decisiones sólidas dependerá del conocimiento que se
tenga de los hechos.
La comunicación es la base del liderazgo efectivo. El
citado autor destaca que sin una buena comunicación los líderes no pueden
lograr motivar a sus seguidores; por el contrario, si no saben comunicarse
decaen como líderes. Desde esta perspectiva, la comunicación se concibe como la
herramienta básica que es necesaria activar para garantizar un liderazgo
transformacional efectivo; ella se ha convertido en uno de los elementos
estratégicos de la gerencia. Es así como el nuevo tipo de organización descansa
sobre la base de compartir constantes flujos de información y de comunicación
entre cada una de las partes, las cuales trabajan en una relación de estrecha
interdependencia, con una estructura de tipo horizontal.
De allí que la comunicación es una herramienta
indispensable de la educación y juega un papel importante dentro de la gerencia
educativa, ya que es básica para estimular la relación entre directivo –
docente, directivo – representante y directivo – alumno, pues
la comunicación es la esencia de una relación efectiva y el proceso básico del
cual se derivan las demás funciones, sobre todo en las instituciones escolares
donde es necesario realizar una gestión educativa bajo un clima de confianza y
cooperación.
Al respecto, Pasquali (2003) define la comunicación como
“la relación comunitaria humana, consistente en la emisión-recepción de
mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, siendo por ello
un factor esencial de convivencia y un elemento determinante de las formas que
asume la sociabilidad del hombre” (p. 51). Esta definición destaca que para
darse el proceso de comunicación es condición indispensable que participen por
lo menos dos seres humanos interactuando, intercambiando información y logrando
comprensión mutua o entendimiento.
En consecuencia, es necesario que entre los directivos y
demás involucrados en el proceso educativo, exista una comunicación amplia que
permita realizar funciones básicas en el interior de un grupo u organización;
ello son: planificación, organización, control y evaluación, puesto que la
misma sirve para controlar en diversas formas el comportamiento del recurso
humano; en este caso específico, la consolidación del liderazgo
transformacional del directivo. Por esta razón, el directivo debe mantener una
comunicación abierta entre todos los miembros que integran la institución
escolar, debiéndose destacar que los directivos, al aprender a comunicarse
dentro y fuera de la institución escolar, se convertirán en verdaderos líderes
al facilitar la transformación educativa mediante el diálogo y la conversación,
poniendo de manifiesto las ideas y sentimientos, a la vez que se discuta y se
llegue a acuerdos y consensos en los mejores términos.
Cabe destacar que una buena comunicación permite el
intercambio mutuo de ideas, con el propósito de unificar criterios para
contribuir al logro del éxito dentro de la gestión educativa. Se reafirma el
inmenso privilegio otorgado a la comunicación como función permanente, esencial
e inherente a la naturaleza humana que permite comunicarse con sus semejantes,
ya que el acto comunicativo representa una relación comunitaria humana, por lo
tanto factor esencial de convivencia y un elemento determinante de las formas
que asumen la socialización del hombre, por lo que se ratifica que para que el
directivo de una institución educativa consolide un liderazgo transformacional,
es indispensable que los miembros que conforman la comunidad escolar estén
dispuestos a examinar las posibilidades de cambios, apertura, participación y
compromiso colectivo; además se ha utilizado la comunicación como vía para
opinar, conversar, proponer y participar en las decisiones. La comunicación es
el medio que permite al ser humano transmitir información, ideas, opiniones, conceptos,
acuerdos o desacuerdos, que son de vital importancia para la acción social y
por ende para fomentar el liderazgo transformacional.
Conceptualizando lo expuesto, dentro del proceso
educativo es de máxima relevancia tener en cuenta el aspecto comunicacional,
primeramente porque todo el proceso escolar implica relaciones interpersonales
entre docentes, directivos y miembros de la comunidad, siendo necesario que los
involucrados establezcan una comunicación horizontal donde se den intercambios
de criterios con los docentes, de tal manera que se involucren en la
importancia que tiene consolidar el liderazgo del directivo a través del
conocimiento de las problemáticas existentes en el entorno educativo. De la
premisa anterior surge la necesidad de que los directivos, padres y/o
representantes y alumnos, profundicen el conocimiento del proceso
comunicacional y los elementos que la componen; en esa medida, podrán hacer uso
racional, lógico y efectivo de la misma, y así permitir un acertado
conocimiento de lo que significa realizar la gerencia con una orientación hacia
el liderazgo transformacional.
Asimismo, según Kelinger (1998), las interacciones que se
producen en la comunicación interpersonal, representan un nivel de comunicación
humana extremadamente importante, debido a que en el mismo se establecen las
relaciones y permite a los seres humanos orientar sus comportamientos, lo cual
implica la coordinación de comportamientos en las instituciones escolares para
cumplir metas reconocidas en común. La orientación es la esencia de la
organización humana. Si se influye en otras personas para orientar sus
comportamientos con los de uno, se es capaz de organizarse a sí mismo. Según
este autor, los aspectos claves en la comunicación interpersonal son:
El desarrollo de relaciones se entiende como el
nivel básico de la organización que ayudan a los individuos a influir sobre el
comportamiento de los otros, puesto que sólo por medio de actividades
entrelazadas y coordinadas se pueden lograr algo que tenga consecuencia en la
vida de la organización.
La reciprocidad en la comunicación significa que
en las relaciones interpersonales los comportamientos de cada participante son
dependientes a los comportamientos del otro.
La influencia y la motivación significan
el grado en que un individuo se compromete a gastar esfuerzos en el
cumplimiento de una actividad u objetivo específico. Existen muchos factores en
la motivación de un individuo. Dos factores centrales son los incentivos
internos y externos más comunes, conocidos como compensaciones intrínsecas y
extrínsecas. Los motivadores intrínsecos son bastante ilusorios, se
basan en el cumplimiento de creencias y valores
individuales. Los motivadores extrínsecos son mucho más obvios, se basan en
proporcionar a los individuos compensaciones económicas valiosas, bienes y
servicios.
La comunicación terapéutica es entendida como
las relaciones interpersonales que ayudan a otra persona a lograr un mejor entendimiento
de sí mismo y a comunicarse de manera más efectiva para lograr sus metas.
La empatía es la capacidad de desarrollar una
comprensión total de la condición y los sentimientos de la otra persona y de
relacionar esa comprensión con la persona.
La honestidad se refiere a la capacidad de
comunicarse en forma veraz, franca y sincera.
La validación ocurre cuando un comunicador
siente que los otros comunicadores aceptan o respetan lo que dice.
El cuidado se refiere al nivel de indicación
emocional que los comunicadores expresan entre sí.
Ante estas consideraciones, es necesario señalar la
importancia de la comunicación dentro de las instituciones educativas, debido a
que permite integrar a todos los miembros involucrados en este proceso, tal como
lo establece la Ley Orgánica de Educación (2003), en el cual se resalta el
hecho de promover la integración de la familia, comunidad y todas las
instituciones que hacen vida activa en el medio en que se desarrolla el hecho
educativo, para que se produzcan los cambios necesarios en la misma.
3.4 La motivación como vía para potenciar el
liderazgo transformacional
Sin lugar a dudas, un rol importantísimo dentro de una
organización es el referido a la motivación y la manera cómo el gerente logra
mantenerla a la hora de alcanzar una meta que genere la productividad dentro de
un liderazgo transformacional. Es por ello que Robbins (1993), define la
motivación como el deseo de hacer mucho esfuerzo por alcanzar las metas de la
organización, condicionado por la posibilidad de satisfacer alguna necesidad
individual. Plantea el autor, que el esfuerzo representa la intensidad de poner
todo el empeño cuando se está motivado, pero considera que la calidad del
esfuerzo e intensidad del mismo, deben redundar en beneficio de la empresa para
poder considerarlos favorables a la meta de la organización.
La motivación es un proceso dinámico en el cual el
individuo orienta sus acciones hacia la satisfacción de las necesidades
generadas por un estímulo concreto y al conseguirlo experimenta una serie de
sentimientos gratificantes. También es importante señalar que las metas deben
ser específicas, concretas, cuantificables y para obtenerlas se deben acompañar
de retroalimentación, de modo que la persona pueda saber si está progresando en
la consecución de la meta planeada y en qué medida se está logrando. Si se
consideran estas condiciones, puede convertirse el establecimiento de metas en
valioso instrumento para la motivación y el desempeño.
El liderazgo transformador ambiciona un líder que
pensando en el trabajador como un individuo pleno y capaz de desarrollarse,
pueda elevarle sus necesidades, valores y aumentar la conciencia de lo que es
importante, incrementarle su madurez y motivación para que trate de ir más allá
de sus propios intereses en beneficio del grupo, de la organización y de la
sociedad.
3.5 La toma de decisiones y su influencia
para fortalecer el liderazgo transformacional
Dado que la calidad educativa de las instituciones
escolares depende en gran parte de la gestión del director, su formación es
considerada fundamental a la hora de tomar una decisión dirigida a lograr las
metas de la institución. La calidad de un servicio (valorada como satisfacción
de los requisitos de los interesados) depende de la eficacia de las acciones
orientadas a su realización, y ésta a su vez depende de la calidad de las
decisiones que las originan. De allí deriva la enorme importancia de la toma de
decisiones en toda administración.
Melinkoff (2001) define el proceso de toma de decisiones
como la facultad de escoger la mejor y más conveniente alternativa de un
conjunto posible de ellas. También expresa que para tomar decisiones se deben
aplicar técnicas como: decisiones en consenso, en el sentido de que el grupo exprese
sus ideas, lluvia de ideas, donde todos y cada uno sugiere opiniones,
ampliándose las mismas y generándose la solución a la situación problemática
planteada.
Cuando existe consenso los miembros aceptan y apoyan la
misma decisión. No quiere decir que todos estén de acuerdo en la totalidad de
los aspectos, sino que existe un criterio general unificado, a modo de común
denominador. Para llegar al consenso, dicho autor recomienda: (a) considerar
todos los aspectos de la situación; (b) analizar las objeciones a las diversas
alternativas de solución; (c) aprovechar las diferencias de opinión bien
intencionadas para obtener información adicional; (d) aclarar dudas; y (e)
obligar al grupo a buscar mejores soluciones.
La toma de decisiones por consenso es más difícil y
demanda más tiempo, pero en algunos casos permite alcanzar medidas de mejor
calidad. La toma de decisión por consenso es sensible a prejuicios de todo
tipo, así la asignación de los papeles de acción, el monitoreo (de la opinión original
mayoritaria y minoritaria hasta algún tiempo futuro cuando sean debatidos los
resultados de ambos grupos de predicciones) y otro seguimiento (es decir,
asegurando soporte de la audiencia después que se ha publicado una decisión
tomada) son responsabilidades clave de los líderes de tomar sentencia por la
técnica consenso.
Es importante la forma como debe actuar el líder de la
organización para alcanzar el consenso, ya que él es responsable de la calidad
de los procedimientos y de sus resultados, del aprovechamiento del tiempo y del
mantenimiento del ambiente cordial; en tal sentido, necesita: (a) exhibir con
claridad los temas a analizar, para su correcta discusión; (b) escuchar
realmente a los demás; (c) desconfiar de los acuerdos fáciles y rápidos, pues
suelen basarse en supuestos erróneos; (d) impedir la discusión vana y la
competencia. (e) promover la colaboración; y (f) no ceder por el proceso de
votaciones, que dividen a los miembros en "ganadores" y
"perdedores" y llevan a pensar que solo hay dos soluciones posibles,
sin profundizar el análisis.
La toma de decisión por consenso difiere en gran medida
de la toma de decisión de mayorías. Mientras las decisiones de mayorías muchas
veces llevan a una lucha de poder entre dos soluciones posibles, la toma de
decisiones por consenso se centra en tomar en cuenta las preocupaciones de
todos, muchas veces modificando a lo largo del proceso la solución propuesta.
Está principalmente basada en escuchar y respetar la participación de todos los
miembros de la organización.
En relación a este mismo aspecto, Alvarado (1990) afirma
que en toda organización deben tomarse decisiones y realizar acciones. Las
decisiones deben orientarse bajo criterios de productividad, eficiencia,
rentabilidad y economía. De igual forma, dice que el análisis de decisiones
está dirigido a proporcionar a los gerentes un método de análisis que les
permita identificar lo que se necesita hacer, desarrollar criterios para su
ejecución, evaluar las alternativas con respecto a los criterios, identificar
riesgos y seleccionar la acción más adecuada. En tal sentido, ser un buen
gerente no es suficiente, pues lo que las instituciones requieren son líderes.
Los procesos de transformación hacia culturas organizacionales que promuevan la
alta productividad, la integración interna y la competitividad externa,
necesitan habilidades y actitudes especiales de quienes ejercen posiciones de
dirección en las organizaciones.
3.6 El Holismo como doctrina de la globalidad
El proceso educativo ha de ser considerado desde una
comprensión holística del ser humano, es decir que no trate de parcelar la
educación en momentos particulares inconexos entre sí, sino que gestione la
labor educativa bajo una concepción que aprehenda lo humano en una perspectiva
histórica, con pasado, presente y futuro, con criterios epigenéticos y de
trascendencia. Al respecto, Barrera (1999), señala el concepto de hologogía
(del griego holos, íntegro, entero, todo; y gogía-agein,
conducción, formación), orientado a crear conciencia sobre la necesidad de
originar procesos educativos a partir de una comprensión que integre a toda la
persona, esto es, en su integralidad, en su potencialidad, en su devenir, en
sus múltiples dimensiones, y a todas las personas en su acepción universal
(toda la sociedad, todo el pueblo, todos los pueblos), en la permanencia de la
vida humana, de lo que se deduce que el holismo busca integrar las diversas
teorías para dar una explicación más completa y detallada sobre los fenómenos u
objetos en estudio.
Por ser una doctrina de la globalidad o de la integridad,
el holismo permite reafirmar que aplicando su principio hacia la gerencia
educativa se pueden resolver problemas específicos atacándolos desde los
diversos puntos de vista: educacional, social, económico entre otros. En este
sentido, tomando como referencia el inadecuado uso del liderazgo en los
contextos educativos de educación primaria, se hace necesario que el personal
directivo esté capacitado de forma integral, donde partiendo del liderazgo
efectivo permita la participación. Por lo antes expuesto, Barrera (1999),
define la holística como “...un fenómeno psicológico y social enraizado en las
distintas disciplinas humanas y orientado hacia la búsqueda de una cosmovisión basada
en preceptos comunes al género humano.” (p.43)
4. Discusión de los resultados
La entrevista y la observación realizada entre los
actores seleccionados para el estudio, reportó una praxis gerencial que se
aleja de la verdadera esencia que se plantea en un contexto educativo
descentralizado, donde se deben realizar grandes esfuerzos conducentes a lograr
la excelencia en el sector educativo y donde las instituciones deben adaptarse
a los cambios sociales como parte de un proceso que trae consigo transformaciones
que se adapten a los nuevos paradigmas impuestos dentro de esta sociedad
postmoderna.
En consecuencia, las respuestas aportadas por los actores
sociales que intervinieron en el estudio (directivos, docente, padres y/o
representantes y alumnos) reflejan una filosofía gerencial organizacional que
presenta debilidades y que por lo tanto, no conduce a consolidar un liderazgo
transformacional diferente derivado de una dirección que lleve implícito la
autoridad de conocimiento y competencia que parte de una estructura flexible
conformada por personas dispuestas al cambio.
Al respecto, ante la pregunta realizada a los directivos
sobre cómo concibe el liderazgo transformacional, los mismos coincidieron en
señalar que el liderazgo transformacional implica que el directivo como líder
esté consustanciado con cada uno de los cambios educativos que se presentan más
aún a nivel curricular, pues sus acciones deben conducir al logro de los
objetivos planteados dentro de los mismos y a la vez buscar las formas más
convenientes para dirigir a los docentes ante los nuevos paradigmas educativos
.
Así mismo, respondieron que si el director aspira a
consolidar el liderazgo transformacional, debe estar en constante interacción
con los docentes y la comunidad para permanecer vinculado con la realidad
existente, de manera que su liderazgo contribuya a alcanzar la formación
integral de quienes se forman en las aulas escolares con el espíritu
competitivo que requiere la sociedad venezolana.
En este contexto, la información aportada por los
directivos del plantel, presenta contradicciones con lo reportado por los tres
docentes integrantes de cada una de estas instituciones, ya que al
preguntarles: ¿cómo defines el liderazgo del directivo en el plantel? todos
coincidieron en responder que el directivo siempre se ve cumpliendo actividades
administrativas, poco se acerca a los salones para conocer los problemas
educativos presentados en el aula, además que las decisiones las toma de manera
unilateral y no permite participación de ellos en los problemas que afronta la
institución. Según el criterio de los docentes, el directivo debe mejorar su
función gerencial para que los miembros del plantel, tengan mayor confianza en
él y así pueda dársele solución a los problemas que se presentan.
En relación a lo señalado por los actores, es importante
que los directores, en su condición de gerentes educativos, desarrollen nuevos
patrones de comportamiento sustentados en una perspectiva globalizadora,
enmarcando su gestión educativa en nuevos paradigmas de liderazgo y estilos
gerenciales y, de esta manera, favorecer la autonomía pedagógica del docente en
la búsqueda de respuestas que se adapten a las particularidades del plantel y
de sus alumnos.
Cabe destacar que aunque la visión de líder se vincula a
las actividades administrativas, el directivo debe tener presente que
administrar no es lo mismo que liderar; por lo tanto, la noción de liderazgo
debe orientarse a movilizar la acción, a motivar el interés por ser copartícipe
en la atención de las necesidades con interés colectivo, al bien común, tomando
en cuenta que cuando adopta un papel de líder dentro de una organización, su
estilo depende de cómo maneje sus habilidades tanto técnicas como humanas y
conceptuales.
Dentro de esta perspectiva, la educación primaria se
orienta a la formación integral del educando, los gerentes educativos deben
liderizar con una orientación de persuadir a los docentes a lograr con
entusiasmo los objetivos propuestos y precisos, bajo la dirección correcta de
alcanzar las metas institucionales de manera acertada; por ello, el papel
primordial de un gerente educativo que aspire consolidar su liderazgo es
influir en los demás para alcanzar con entusiasmo los objetivos establecidos por
la organización educativa.
De igual manera, se entrevistó a tres padres y/o
representantes de las instituciones objeto de estudio y al preguntarles: ¿le
agrada la gerencia que desarrolla el directivo del plantel donde cursa estudios
su representado? el actor 1 respondió:
... un poco, porque casi no tengo oportunidad
de hablar con él, de vez en cuando lo veo pero sólo nos saludamos, creo que
debería tener mayor acercamiento con los representantes para hablar acerca de
problemas que se le presentan a los alumnos en la escuela.
Los actores 2 y 3 coincidieron en afirmar que son muy
pocas veces que ven al director de la escuela, ni siquiera cuando asisten a las
reuniones para entregarle la boleta, “siempre está ausente”.
Para finalizar, se entrevistó a un estudiante de la
Unidad Educativa Jiménez y al preguntarle si el directivo del plantel se
comunica con los alumnos para conocer los problemas que presenta al desarrollar
el proceso educativo, respondió:
Rara vez se acerca a los estudiantes, cuando
lo hace es para saludarnos rápidamente pero sin entablar comunicación alguna
con nosotros.
Por lo antes expuesto, es importante destacar que el
llevar a la práctica el desarrollo organizacional a través de la gerencia,
implica la participación activa de los padres y/o representantes pues estos son
copartícipes inmediatos dentro del proceso educativo del alumno por ser los
mayores conocedores de sus problemas, razón por la cual el ser directivo de una
institución donde se imparta la educación primaria implica conjugar la gerencia
con la ayuda inmediata de los padres y/o representantes, de tal manera que se
cumpla una gestión educativa orientada a lograr como objetivo final la
optimización de las funciones, tareas y proyectos que le corresponden al
directivo con eficiencia y efectividad, puesto que en ella va implícita la
participación de quienes se involucra en el proceso educativo.
De igual manera, la comunicación del directivo con los
estudiantes es de suma importancia, debido a que va a permitir que los alumnos
participen voluntariamente en las actividades extraescolares que se realicen en
el plantel, además contribuye a que tengan mayor confianza para comunicar sus
problemas al directivo, quien a su vez va a potenciar su liderazgo
transformacional, porque el alumno es primordial en la institución y por tal
razón, la necesidad de que el directivo le preste especial atención estimula en
ellos la creatividad y su capacidad crítica para que sean entes activos en el
proceso educativo, además se despierte en ellos su sentido de organización y
participación en la sociedad donde le corresponde vivir.
La entrevista realizada a los directivos, docentes,
padres y/o representantes y alumno, reportó información la cual desvirtúa en
gran medida la función gerencial realizada por el directivo, primordial para
alcanzar el liderazgo transformacional que se logra de acuerdo a la forma cómo
el gerente conduzca a las personas con una orientación hacia nuevos enfoques
que lleven a mejorar los procesos generales y particulares, así como también
cambios significativos en la organización. Desde este punto de vista, el modelo
para las escuelas primarias debe basarse en una gerencia que oriente hacia el
liderazgo transformacional, si se toma en cuenta que la entrevista realizada a
los docentes reportó la necesidad de que el directivo se desempeñe como un
verdadero líder comunicador, que a la vez considere el recurso humano como el
principal colaborador de sus funciones para que pueda lograr ser un líder en la
comunidad.
De acuerdo a lo expuesto, es importante ampliar la visión
gerencial para centrarla en un liderazgo transformacional, y así el gerente
liderice y gerencie el proceso de cambio hacia un modelo que involucre a todo
el personal docente, padres y/o representantes y alumnos en actividades que
partan de una planificación con objetivos claros y precisos, ya que hasta el
momento la motivación que se da en las escuelas primarias objeto de estudio, no
coincide con las exigencias dentro del proceso organizacional, donde el directivo
debe asumir un liderazgo transformacional que promueva la comunicación, la cual
se relaciona con la motivación y la toma de decisiones que se dará de acuerdo a
la información que se tenga de los hechos y problemas suscitados en la
institución.
5. Conclusiones y recomendaciones
5.1 Conclusiones
Una vez realizado el análisis interpretativo de las
respuestas aportadas por los actores seleccionados para el estudio, se
presentan las siguientes conclusiones:
Se ratificó que en las instituciones
pertenecientes a la parroquia Catedral del Municipio Iribarren, se presentan
acentuadas limitaciones en lo que respecta a una efectiva gerencia que conduzca
a un liderazgo transformacional, situación que genera incertidumbre dentro de
la organización, por la existencia de una ruptura en los niveles de mando, en
la toma de decisiones y la comunicación, lo que conduce a una crisis
institucional.
El directivo, como gerente, no está
preparado para enfrentar los cambios que se presentan en su organización, ya
que según la opinión de los actores entrevistados, no manejan habilidades
gerenciales ni poseen un estilo propio para liderizar e incorporar nuevos
paradigmas tomando en cuenta que las instituciones educativas están en constantes
cambios.
Se evidenció que la praxis gerencial
desarrollada por los directivos tiene unas bases muy débiles que afectan los
niveles de participación de los padres y/o representantes como miembros de la
escuela y demás personal de la institución, lo cual representa una limitación
que impide consolidar el liderazgo transformacional del directivo.
Las instituciones funcionan a través de una
estructura jerárquica, los directivos emanan las órdenes y todo el personal de
las instituciones las ejecuta sin ninguna objeción, lo cual impide la
participación de los involucrados en el quehacer educativo para la solución de
los problemas organizacionales.
5.2 Recomendaciones
De acuerdo a las conclusiones emanadas de
esta investigación, se recomienda a los directivos y docentes de las
instituciones objeto de estudio, promover talleres, foros, seminarios en los
que participen padres, representantes y alumnos, con el propósito de que el
liderazgo transformacional del plantel se desarrolle de manera efectiva y en
consecuencia, se puedan realizar esfuerzos mancomunados que lleven consigo la
creación de una cultura institucional orientada al cambio de comportamiento de
las personas, lo cual permitirá el crecimiento mutuo de la institución y el
personal que está adscrito a ella.
Por lo tanto, se presenta el liderazgo
transformacional como un enfoque que va a dar respuesta a una gestión
educativa, donde se integre la participación de todos los involucrados en el
proceso educativo, puesto que el objetivo primordial debe ser el crecimiento
personal, la integración entre todos los interesados en una gestión
educativa que responda a la optimización de las funciones, las tareas y los
proyectos que se realicen en el plantel.
También se recomienda ampliar la visión institucional del
directivo y centrarla en el desarrollo organizacional con una óptica de
liderizar y gerenciar el proceso de cambio hacia un modelo que involucre a todo
el personal docente, alumno, padres y/o representantes, consejos comunales del
entorno institucional en actividades planificadas, las cuales lleven implícitos
objetivos claros y precisos que a su vez ayuden a fortalecer el liderazgo
transformacional del directivo.
Igualmente se recomienda tomar como soporte para el
desarrollo organizacional y con ello, la proyección del liderazgo
transformacional correspondiente al directivo, el presente modelo por
considerarse que posee los componentes que van a orientar en forma coherente la
gestión educativa que realiza el directivo y a través del mismo, visualizar los
problemas para realizar propuestas con una orientación de mejoramiento en la
calidad educativa que se imparte en las instituciones objeto de estudio.
En este contexto, se recomienda que los directivos
escolares conciban su gestión educativa como una acción socializada y
sistemática, donde fomente la producción del conocimiento por parte del
personal y demás interesados en el hecho educativo, para que esto le sirva de
complemento para darse un cambio significativo en la praxis educativa que
determine al mismo tiempo, el estilo ideal y el ambiente idóneo que conllevará
a la participación voluntaria de todos los involucrados y en consecuencia,
reafirmar su liderazgo transformacional.
Por último se destaca la conveniencia de que el directivo
adopte el liderazgo transformacional como un enfoque generador de cambios en
las situaciones reales y de esta manera, reoriente sus acciones directivas
enfocadas prioritariamente hacia la tarea, hacia los docentes, padres y/o representantes,
alumnos y comunidad en general y, en consecuencia, orientar estrategias
dirigidas a mejorar la comunicación interpersonal.
6.
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En total acuerdo con el artículo. Indudablemente el liderazgo conlleva un proceso humano, se requiere de mucha inteligencia emocional. Por ello en el estudio realizado, se refleja la gran importancia de formar educadores que sean verdaderos líderes, ya que ellos son los formadores de la semilla del futuro del país, cada docente será un modelo inspirador para cada niño y cada joven. Cuando un directivo asume su papel solo desde la perspectiva de jefe y no como un líder gerencial moderno, que se retroalimenta de su personal y crea relaciones sólidas, lamentablemente perece su gestión administrativa en el tiempo.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con el autor que los centros educativos necesitan urgentemente cambiar las mentalidades de sus directivos, motivarlos a convertirse en líderes transformacionales, con una cultura orientada a las verdaderas y sinceras relaciones interpersonales, comunicaciones efectivas, enseñando con acciones principios y valores que lleven a nuestra educación a otros niveles, obviamente todo configurado al contexto, a las necesidades reales de centro educativo, integrando a la población estudiantil y padres y representantes y la comunidad en general.